Estudios científicos validan la reencarnación

La más conocida y respetada recogida de datos científicos que parecen proporcionar pruebas científicas de que la reencarnación es real, es un trabajo de toda una vida el del Dr. Ian Stevenson, quien optó por reunir miles de casos de niños que de forma espontánea (sin hipnosis) recordaban una vida pasada. 


El Dr. Ian Stevenson utiliza este enfoque  porque los espontáneos recuerdos de vidas pasadas en un
niño pueden ser investigados mediante estrictos protocolos científicos. La hipnosis, aunque son útiles en la investigación de las vidas pasadas, es menos fiable desde una perspectiva puramente científica. 

Por ello, con el fin de recabar datos, el Dr. Stevenson metódicamente documenta las declaraciones de una vida anterior del niño. Luego se identifica a la persona fallecida que el niño recuerda haber sido, y verifica los hechos de la vida de la persona fallecida que coinciden con la memoria del niño. Incluso coincide con las marcas de nacimiento y defectos de nacimiento de las heridas y cicatrices en el fallecido, certificado por los registros médicos. Sus métodos estrictos de manera sistemática descarta todas las posibles explicaciones “normales” de los recuerdos del niño.

Stevenson, fallecido en 2007,  dedicó sus últimos cuarenta años a la documentación.  Desde finales de los años sesenta el Dr. Ian Stevenson documentó casos en la India, África, el Cercano y el Lejano Oriente, Gran Bretaña, Estados Unidos y otras partes, en los que niños pequeños han asombrado a sus padres con detalles precisos sobre las personas que afirman haber sido. 

Algunos de estos niños han reconocido sus antiguos hogares y barrios, así como amigos y familiares que aún vivían. Recordando los acontecimientos de sus supuestas vidas anteriores, entre ellos la muerte a menudo violentas. A veces, sus marcas de nacimiento se asemejan a las cicatrices que corresponden a las heridas que provocaron, según ellos, la muerte.

Sus estudios son escrupulosamente objetivos y metodológicamente impecables. Al respecto, el fallecido Herbert S. Ripley, ex-presidente del departamento de psiquiatría de la Universidad de Washington en Seattle, señaló: 


“Tenemos la suerte de tener a alguien de su habilidad y alta integridad investigando esta controversial área.” El Dr. Harold Lief escribió en el Journal of Nervous and Mental Diseases: “O él está cometiendo un error colosal, o será conocido como el Galileo del siglo XX”.científica de los recuerdos de vidas pasadas de niños en todo el mundo. Cuenta con más de 3.000 casos en sus archivos. Muchas personas, incluso los escépticos y los académicos, están de acuerdo en que estos casos ofrecen la mejor evidencia hasta ahora de la reencarnación."
Uno de los casos más interesantes es el de la niña Swarnlata Mishra, nacida en Pradesh, India, en 1948. A los tres años Swarnlata ya le había dado datos a su familia que hacían posibles la identificación de su familia pasada, esto mientras iba de viaje con su padre por el pueblo de Katni, al que le sugirió que fueran a “tomar un mejor té a su casa”.

Lo extraordinario de este caso es que la memoria de Swarnlata no se disolvió con el tiempo, en 1959 el Profesor Sri H. N. Banerjee, colega de Stevenson, tomó el caso y fue capaz de encontrar, a partir de la información dada por la niña, la casa en Katni donde había vivido Biya Pathak, la mujer que según Swarnlata había sido en su vida anterior, y que había muerto en 1938.

Días después Biya-Swarnlata fue llevada a su antigua casa para conocer a su familia pasada, a quienes reconcoió y reveló secretos como decirle a su ex esposo Sri Pandey que tenía escondidos 1200 rupias en una caja o que había tenido dientes de oro. En sus documentos Stevenson describe el asombro de todos los presentes y la actitud maternal que tomó Biya Swarnlata con sus hijos llamándolos por sus apodos de cariño.

Stevenson visitó a Biya-Swarnlata en 1961 y presenció una visita a su antigua familia, asombrado por el cariño con el que se relacionaban.


Según el colega de Stevenson y continuador de sus estudios, Peter Ramster, el caso más contundente es el de niña australiana  Gwen McDonald, que sostiene haber sido Rose Duncan, una mujer de Somerset, Inglaterra, que vivió al final del siglo XVIII. Según Ramster, la niña describió varias locaciones de casas que ya no existen, poblados y personas que después de una extensa investigación fueron comprobadas. Este caso fue revisado por el Dr. Basil Cottle de la Universidad de Bristol.





fuentes: 
http://elnuevodespertar.wordpress.com/
http://pijamasurf.com/



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